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LIDIANDO CON LA INCERTIDUMBRE (PRIMERA PARTE)

 

En tiempos de crisis e incertidumbre como el que vivimos las personas más indefensas son las que se mantienen negativas emocionalmente y aferradas a lo que conocen y no admiten que ha dejado de funcionar. A medida que el mundo ha evolucionado y la tecnología avanza a un ritmo cada vez mayor, el futuro se ha vuelto cada vez más difícil de predecir y planificar; se ha vuelto más complejo. Como resultado, prepararse para el futuro ya sea como individuos o como empresas, se ha convertido menos en la planificación de escenarios específicos y más en la construcción de las perspectivas correctas y la implementación de los enfoques fundamentales para identificar tanto lo que ha estado pasando como reconocer lo que ha dejado de pasar y no volverá a ocurrir.

 

Nuestro desafío es enfrentarnos al futuro con claridad, confianza y entusiasmo, aunque experimentemos inseguridad e inquietud ante lo inédito de lo que estamos viviendo. El 2020 ha puesto de manifiesto lo vulnerables que somos a pesar de la tecnología y el conocimiento del que disponemos. Es muy posible que seamos las primeras personas en presenciar el colapso del mundo que una vez conocimos en tiempo real, a medida que la pandemia global nos acelera hacia una nueva era de cambios radicales ya sea que estemos preparados para ello o no. Tenemos la oportunidad de emerger con una mentalidad más fuerte y adaptable y prepararnos para el futuro colectivo que todos queremos. Esta es nuestra oportunidad de escapar de los sistemas y estructuras que nos han llevado a este punto de quiebre; dejar de perseguir esos objetivos vacíos siempre esquivos para levantar la cabeza hacia el nuevo día y reemplazar el interés propio por uno más centrado en el bien común. Las crisis suelen reflejar sistemas de creencias y pautas de comportamiento que han dejado de funcionar y necesitan ser reemplazados por otros.

 

Para asegurarnos de que al final de la crisis nos encontraremos del lado ganador, debemos estar preparados para hacer frente a la ansiedad, el estrés y el miedo persistentes que puede producir un futuro incierto. Necesitamos prepararnos para enfrentar el sistema establecido con una idea clara del mundo que queremos crear juntos. En publicaciones anteriores aprendimos a liberarnos emocionalmente, ahora, aprenderemos a manejar la incertidumbre que se trata de uno de los estados de la mente más desafiantes que puede haber. Y para ello, nos basaremos en los 8 aspectos fundamentales que John Sanei e Iraj Abedian describen como la clave para lograr una mentalidad de prosperidad en tiempos de crisis e incertidumbre.

 

1º) Aceptar la pérdida de expectativas…y realidades

 

Todos elaboramos imágenes de nuestro futuro en nuestra mente. Desde emocionantes planes de fin de semana hasta nuestra carrera a largo plazo, así como aspiraciones personales. Estamos programados para mirar hacia adelante y anclar nuestras vidas en metas específicas. Ya sea de manera audaz o banal, planificamos nuestro camino a seguir con la seguridad de que el futuro nos brindará los objetivos que hemos imaginado siempre que seamos realistas y nos mantengamos enfocados en ellos. Si somos sensatos, anticiparemos los obstáculos y estableceremos estrategias y muchos de nosotros tenemos una idea bastante clara de hacia dónde queremos ir. De hecho, comenzamos a crear recuerdos del futuro antes de llegar allí.

 

La pandemia de Covid ha tenido un impacto innegable en esos planes futuros. A corto plazo, canceló nuestros calendarios en 2020, interrumpiendo por completo las celebraciones, los compromisos y los viajes que habíamos planeado para el año. Y, a largo plazo, nos llevó a una clara comprensión de que no podemos dar por sentado nuestro destino ya que habrá momentos en los que los eventos estarán completamente fuera de nuestro control como sucede en la actualidad. Nuestras vidas y proyectos se han visto seriamente afectados en el corto y largo plazo; a más de un año de inicio del confinamiento, aun no tenemos claridad sobre lo que va a pasar con la nueva realidad.  

 

Cuando la comprensión colectiva de lo que estaba sucediendo finalmente se dio, la gente en todas partes comenzó a lidiar con lo que resultó ser un evento enormemente traumático. Muchos de nosotros, tal vez incluso la mayor parte de nosotros, comenzamos a procesar cosas, ya sea conscientemente o no, experimentando gran desconcierto y preocupación, tanto por lo inesperado del evento como por la dimensión de los daños medidos en pérdidas de vidas, de empleos y de claridad mental. Trabajamos a través de la negación, la ira, el regateo, el dolor y la aceptación; de hecho, llorando por el futuro que habíamos perdido y preparándonos para crear uno completamente nuevo, aunque sin saber cómo hacerlo por no saber siquiera cuanto tiempo más habrá que esperar para comenzar una nueva realidad. Poco a poco nos vamos encontrando en el inicio de un duelo profundo ante la pérdida de nuestras expectativas y hasta de nuestras ilusiones.

 

El anhelo por lo que pudo haber sido nos roba la energía que necesitamos para enfocarnos en nuestro camino y la perspectiva que necesitamos para emprender con confianza. Por el contrario, lamentar la pérdida de nuestros proyectos trabajando en cada etapa del duelo es útil ya que nos ayuda a superar la parálisis del análisis que conduce al pánico. Pasamos de preguntarnos qué está pasando y temer los resultados a un lugar donde el pánico es reemplazado por la comprensión de que ahora tenemos la oportunidad de crear un futuro nuevo y posiblemente mejor para nosotros y los demás si estamos dispuestos a comprometernos y dejar de autocompadecernos.

 

A medida que salimos de las incertidumbres a corto plazo de la pandemia, debemos ser conscientes de que hay una pérdida a largo plazo de expectativas en juego. Covid ha creado una incertidumbre constante y los planes y objetivos comerciales a más largo plazo, en particular, pueden verse afectados. Todos necesitamos reevaluar nuestros planes y, cuando sea necesario, redefinir nuestras prioridades y enfocarnos en lo posible – y dejar de hacerlo en lo perdido – lo más pronto que podamos.

 

2º) Activar tu Consciencia de Prosperidad

 

La pandemia parece habernos dividido en dos grupos: los incapaces de actuar y los que parecen haberse tomado la interminable incertidumbre con calma. La diferencia no es la inteligencia o el acceso a la información, es la madurez de su Conciencia de Prosperidad. El virus resultó ser una especie de delator universal, resaltando nuestros problemas y oportunidades existentes. Si no disfrutabas de tu trabajo antes de que Covid cerrara la economía, es probable que odies hacerlo desde casa. Es probable que las empresas que antes luchaban por mantenerse a flote fracasaran. A medida que las parejas renuentes y las familias distantes estuvieron confinadas juntas durante semanas, las malas relaciones se desbordaron y colapsaron. Nuestra reacción al nuevo mundo depende de la madurez de nuestra mentalidad y de nuestro nivel de consciencia. Esto, a su vez, es proporcional a la cantidad de corrección que hemos hecho para abordar los aspectos de nuestras vidas que han sido arrastrados desde el subconsciente a la superficie por la intensa reflexión forzada por la pandemia.

 

Afortunadamente, podemos elegir cómo responder a este cambio radical: podemos decidir si todo esto nos está sucediendo “a” nosotros o “para” nosotros; eligiendo aplicar una mentalidad de víctima o una de emprendedor: la de víctima nos llevara a enfocarnos en buscar y señalar culpables; la de emprendedor, en buscar y aprovechar oportunidades.

 

3º) Tu estado interno determina tu posibilidad externa

 

La forma en que percibes el mundo tiene un impacto directo en cómo te preparas para él, pero mejorar tu perspectiva no se trata sólo de “prestar atención a lo que sucede”. Requiere un compromiso diario para desarrollar flexibilidad emocional, mental y física que está en el corazón de una perspectiva que te permite afrontar el futuro de forma fluida y con confianza. Para ello necesitamos recalibrar nuestro estado emocional diariamente. Para ello no hay como realizar las sesiones de liberación emocional que hemos descrito anteriormente en las que te dispondrás a sentarte cómodamente y, cerrando tus ojos, relajarte y dedicarte a explorar tu cuerpo para identificar lo que sientes en él en ese momento. Una vez identificado, lo dejas ser sin contenerlo, sin juzgarlo y sin compartirlo para, habiéndolo contemplado durante un lapso de 5 a 10 minutos, lo dejes ir entregándoselo a Dios tal y como lo propusimos  anteriormente.

 

Luego, hay que alinear el estado mental con lo que queremos. Para ello te servirá escribir en un cuaderno qué es lo que decides realizar en tu día y los resultados que esperas. También escribirás la actitud que buscarás mantener pase lo que pase a lo largo de tu jornada. En esencia, elegirás voluntariamente una actitud humilde y confiada o, de lo contrario, permitirás de manera inconsciente que predomine en ti una actitud soberbia y temerosa frente a la situación.

 

En tercer lugar, habrá que revisar tu estado físico. Para ello hay que procurar actividad física de por los menos 20 minutos diarios, así como realizar ejercicios de respiración profunda para dotar a tu organismo del vital oxígeno en las cantidades pertinentes para mantenerse con elevados niveles de energía y reducir la fatiga producida por el constante estrés.  

 

4º) Se consciente sobre cómo procesas las noticias

 

Durante meses y meses, no se hablaba más que de Covid-19 en todas partes. Físicamente, estaba en todo el mundo, pero más allá de eso se impregnaba en las profundidades de nuestras mentes. Todo el mundo hablaba de ello en cada conversación. Los sitios de noticias, periódicos y revistas componían sus titulares de Covid. La cobertura de noticias por televisión las 24 horas parecía dedicada exclusivamente a la pandemia; la gente se obsesionó con compartir estadísticas, gráficos y curvas de contagio. Fue agobiante, y esta obsesión con semejante tema perturbador y temible del momento seguramente contribuyó al aumento de la ansiedad, el estrés y la depresión que han sido ampliamente documentados en todo el mundo y cuyos efectos probablemente estemos experimentando nosotros mismos.

 

Sumergirse en el drama y la negatividad que han sido empaquetados por locutores profesionales específicamente para aumentar tus miedos y mantenerte enchufado a su programación es la peor pérdida de tiempo y energía que puede haber. Es una receta para la histeria y el caos personal; evítala a toda costa. Nunca ha sido más crítico para nuestros estados mentales y emocionales encontrar el equilibrio entre mantenernos informados e invitar a la ansiedad no deseada a nuestro hogar, y a medida que las incertidumbres en torno a la pandemia disminuyen, te recomendamos encarecidamente que tengas esto en cuenta para todas las noticias subsecuentes. Esta es una regla que siempre debe aplicarse. Limita el tiempo que pasas viendo las noticias todos los días y el tiempo que dedicas a discutirlas con tus amigos y familiares. Ten presente que carece de sentido informarse y preocuparse de situaciones que están fuera de tu alcance. Por supuesto, no se trata de una invitación a que dejes de informarte, aunque sí es una clara petición de que moderes tu consumo de noticias debido a su alto contenido de morbosidad y alarmismo. Esto hay que hacerlo extensivo al contenido de las redes sociales pues puede resultar peor que el de los mismos medios de información convencionales. 

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Comentarios: 1
  • #1

    Rosa María Guerrero Ugalde (martes, 04 mayo 2021 14:02)

    La existencia parece tornarse, como tú lo expresas, con cambios radicales pero, las oportunidades afloran aún en tiempos que parecen muy complicados. Segura estoy que el aprendizaje es mucho y las oportunidades también! Gracias querido Andrés.